De aquellos barros…

Érase una vez una gran entidad que comprueba como el nombre de dominio .es coincidente con su marca comercial está registrado por un tercero, que lo explota mediante sistemas de parking.

La entidad, imaginemos bancaria, contrata los servicios de un despacho especializado en gestión de marcas a efectos de requerir la cancelación del registro por su ilegítimo titular.

Una vez el titular accede a la liberación del dominio y habiéndose comunicado esto a la reclamante, pasados más de treinta días, resulta que esta última todavía no ha registrado el dominio para evitar por lo menos que lo registre de nuevo un tercero.

No quisiera pensar que la empresa que ha gestionado lo anterior esté esperando otra ciberocupación para iniciar un nuevo proceso reclamatorio. Pero cuanto menos se advierte una falta de profesionalidad, criterio y previsión de sus responsables en aras a la efectiva protección de las marcas comerciales de sus clientes.

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