Hace aproximadamente cinco meses ofrecí, en nombre de un cliente, una cantidad cercana a los 1000 euros por un nombre de dominio.
Me dijeron que más adelante se pondrían en contacto con nosotros en caso de que no desarrollaran un proyecto a través del ejemplar.
Resulta que no sólo no nos ha contactado, sino que han dejado que el dominio caduque.
Esta situación es más habitual de lo que pudiera parecer, lo que ha creado una poderosa subindustria de subastas de dominios capturados y recapturas.
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